jueves, 9 de junio de 2016

El intelectualoide.

Como estúpidamente cree que se conoce o co-nace a través de la reflexión ensimismada, puede pasar largas horas mirando información a través de una pantalla. Por lo tanto, no solo es ajeno a la realidad, sino que además la desconoce, en ningún caso -con ciertas excepciones- aprendería de su mundo real o realidad real (como diría Husserl).
Este tipo ajeno, humanoide, con complejos de extraterrestre y semi-dios construye una perfecta, redonda e inamovible realidad a la cual le estructura todos los nobles fundamentos que le sea posible imaginar o que su pobre imaginación (y digo pobre porque sin la experiencia debe serlo) pueda suministrarle.

Es realmente grosero que personajillos burgueses como Kant (un intelectualoide y cristiano pérfido en último resultado) siga marcando pautas, siga influyendo.  

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