martes, 4 de febrero de 2020

La reflexión y el uso del tiempo

La pregunta por el tiempo es inquietante e interpelante. El tiempo es tan real como ficticio, las preguntas se disparan y las respuestas siempre parecen abarcar solo una parte de su verdad, sin embargo, si aterrizamos la pregunta fundamental, los más asertivo es preguntarse por su uso, ¿qué hacemos con el tiempo?
Es indiscutible que la situación histórica en la que nos hallamos nos exige y plantea la producción como la manera más adecuada de ocupar el tiempo, la sobre exaltación del ser productivo y con ello la realización de nuestras vidas, pero, ¿qué pasa con los otros ámbitos fundamentales del uso de nuestro tiempo?, ¿qué momento le regalamos a la reflexión de los hechos que van armando la estructura de nuestras vidas?
La reflexión es arma letal y eso es muy sabido para quienes disponen del tiempo para pensar, por lo mismo, quienes más oprimidos y negados están, son quienes menos tiempo tienen. No por nada, en la división sexual del trabajo, nosotras (las mujeres) somos quienes más tareas asignadas tenemos en la esfera productiva tanto privada como pública. La imposibilidad de manejar nuestros tiempos cuando se tienen hijos, la presión de la vida cotidiana, la incompatibilidad entre el trabajo y la familia y la carga emocional que todo eso implica, cuestiones que nos subyugan emocionalmente a la pasividad de la ocupación impuesta sobre el uso de nuestros tiempos.

Mujer y Capucha.

Un día más, suena la alarma. Son las 8 am y preparo la conciencia, el cuerpo y las ideas. Entro a la ducha y cierro los ojos, pienso en los acontecimientos sociales que nos envuelven y en la intransigencia que existe, ¿cómo se atreven a detener la historia? La ira incontrolable aparece nuevamente. 
Las 10 am, paso por el negocio de la esquina y le compro un cigarro suelto a mi vecina. Tomo la micro -1 hora de viaje desde Quilicura a cualquier parte-. Me pongo los audífonos y algún tema de Coltrane me distrae. Estoy más nerviosa que habitualmente, siento los ojos inquisidores de la gente, como si me conocieran, como si no me entendieran, como si repudiaran la forma en la que yo quiero hacer justicia, justicia para mi pueblo, mi gente, la señora que me vende sopaipillas fuera de la universidad, a mis pares que se quedaron con las manos vacías, a esos que en vez de perder “un año” han perdido toda su vida, esos que como yo vivimos en la periferia, en ese punto de la ciudad en donde las estadísticas no llegan. 
Las 11 am y está el público reunido, dentro del torrente humano yo parezco -y soy- insignificante. Camino y grito, la gente está efervescente, histriónica. 
12 pm, me detengo en una vereda y observo, creo fantasías, dibujo paisajes hermosos y tomo algunas fotografías. 
2 pm y estoy lista, busco el mejor lugar para sacar mi armas de guerra -la polera ploma- para cubrir mi rostro. Ahora hay muchos como yo y me siento libre, no los conozco, no estamos organizados como fantasean algunos, soy mujer y eso le extraña aún más a la gente, soy débil pero mi espíritu cubre de fuerza y valor mis manos para tomar esa piedra y lanzarla al termino de esta historia injusta y deprimente, para recibir vientos nuevos, donde muchos como yo sentirán vergüenza, no de las piedras, sino que de tu amenaza encubridora y violenta.

lunes, 6 de enero de 2020

Complejo cucaracha.

Mi vida es absolutamente miserable, soy el fracaso absoluto de la humanidad, en todas sus anchas, en todas sus perspectivas, en todas las formas y sus dimensiones. El sinsentido me recorre, el absoluto del vacío me habla, me mira, me aterra y seduce. 
Hoy lxs musxs me han pasado, me obvian, no me hablan, no sé qué esperan de mi paciencia, de mis putas ansias de escribir un par de letras, de crear una situación y tener el nombre de esta miserable escena que, quizá, nadie va a leer, de un espacio-tiempo ficticio que inventé y que lo más probable no le de sentido a absolutamente nadie.
Estoy bebiendo, estoy sola y siempre que me miro al espejo pienso que es muy agradable compartir mis horas de ocio con la cucaracha en la que me he convertido.  Lo digo por lo funcional, por esas ganas asquerosas de agradarle a las personas, por esa insolencia de ser el ejemplo inmundo de lo que jamás deberíamos ser. Esa hetero-cis y bien potada que no seré jamás.  

miércoles, 20 de noviembre de 2019

reflexions a proposito de la revuelta

Las horas pasan en mi cuerpo impávido. No he podido conciliar bien el sueño hace un tiempo (o desde siempre), trastorno que se agudizó con la revuelta social. Las cosas en chile están ardientes, peligrosas, pero con una revitalizante esperanza de poder reconstruir.
Lo bueno de ser un experimento es que nadie puede deliberar respecto de la conclusión de esta historia, aún falta tanto de vivencias y existires, que hacen de toda situación de caos una evocación de participación.
La gente está asustada, no del lumpen sino de la represión, eso es algo definitivamente encantador, no hay para donde apuntar, no hay responsables organizadxs ni alguna organización tradicional a quien acusar, y eso revuelve el modus operandis de la derecha de este país que, además de miope, es absolutamente pajera en su quehacer.
Ya lo sabíamos todxs quienes transitamos en la otra vereda, a quienes la precariedad de la vida nos atormenta en el cotidiano, hijxs y herederxs de una historia violenta que ha sabido reinventar su profundo odio hacia lo otrx, hacia la vida misma, hacia la reproducción de un ecosistema, no al servicio de un sistema, sino como parte de lo que somos.
Hace poco leí algo conmovedor; “el ultraneoliberalismo nace en chile y muere en chile”.

jueves, 7 de noviembre de 2019

Tormenta

Estoy en la soledad mendiga del desencuentro, ya ni escribo ni leo, solo sigo el ciclo infernal de los días muertos. Sabia que las cosas no estaban bien, sin embargo, ahí seguí, fiel a mis demonios, a mis ganas de hacer lo que se me planta en culo. Y aquí estoy, padeciendo el dolor maldito de los efectos de las causas.
Tengo la convicción de no morir en el intento, de sobrevivir a tanto tormento. La justicia es una farsa y la melancolía una condición, bella y miserable como todo lo que te condiciona. 
He bebido unos cuantos vasos de pisco y me siento absurda, irreal… ¿acaso la vida no lo es?, me pregunto, me pregunto…

lunes, 14 de octubre de 2019

Soy un huracán

Llena de emociones,
Bruja, loca, caótica.
Tengo tanto que decir, 
Estoy agitada con tanto sentir.

Mi estómago se oprime
Y la garganta,
Me tiemblan las piernas
Y las entrañas.

Me enamoro
Solo para liberarme,
Para sentir la sensación 
De liberación.

Me gusta vomitar 
Y abortar,
Expulsar,
Llorar y gritar.

Tengo tanto que entregar
Tanto que nadie podrá
Jamás
Aguantar
Tanta intensidad.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

La situación

Una situación está en cada tiempo-espacio, por ende, todo momento -es/puede-ser una situación.
¿Qué es la situación?, se pregunta el existencialista.- Cada momento que ocurre en cada lugar-temporal del cosmos.