Amigos y amigas habitantes de este periférico pedazo de tierra, compañeros de
micros y calles, hijos de estas tierras sureñas, ¿no les parece que algo está
mal?
Al parecer las calles de cemento le han dado un tono plomizo al cielo
y ese cielo ha ennegrecido sus miradas y de paso, ha vaciado sus mentes.
Este es el momento de re-negociar
el contrato, o será que ¿acaso queremos el contrato?
Socios malhumorados y
esquizofrénicos es justo y necesario tomar partido y las riendas de nuestros mundos de la vida, acaso ¿habías notado que este mundo es violento?, hoy por hoy, hasta lo más dulce es violento, desde el amor
romántico a tomar agua de la llave en Quilicura. El ceder
libertad a cambio de seguridad es violento, ¿por qué lo es?, porque la
inseguridad la provoca el mismo que te da la seguridad para llevarse tu
libertad.
Después de siglos “evolucionando”, seguimos perdidos en la esclavitud. ¡Esclavo, esclavo, esclavo!, he aquí tus reajustes de esclavitud, aunque. no podemos desconocer que cada vez las cadenas son más eminentes, más sublimes. La sublimación de las cadenas solo en apariencia.
Después de siglos “evolucionando”, seguimos perdidos en la esclavitud. ¡Esclavo, esclavo, esclavo!, he aquí tus reajustes de esclavitud, aunque. no podemos desconocer que cada vez las cadenas son más eminentes, más sublimes. La sublimación de las cadenas solo en apariencia.
Amigas, compañeras, hermanas,
paisanas… ¿de verdad no las agrede vivir en un mundo donde se nos dice cuáles el mejor modo de ser mujer?, ¿no les irrita que nuestra cultura sea “la
cultura de la violación” y que esa violación sea en contra de nosotras? Debemos
preguntarnos por qué vivimos en un mundo dirigido y resuelto por el espíritu
masculino. Aún no podemos decidir por nuestros cuerpos, aún se nos
critica si no queremos ser madres, todavía se nos objetualiza, y, peor aún, las
marginadas sufrimos una doble marginación, una doble explotación y una doble agresión.
Deja de compadecerte por el mundo y saca tu cara más subversa, deja de ser
amor y odia las estructuras, deja de criar y prepara a tu descendencia para el odio
colectivo. ¿Qué peor puede resultar más
de lo que ya se nos ha hecho?, mira tus circunstancias y la historia hacia
atrás.
Este es el momento de pensar, de
criticar, de replantear, de exigir, de crear entre todos la humana universalidad. No te
dejes dominar, aunque seas escéptico de los cambios sustanciales, no te pierdas
de volver a imaginar, pues, como dijo Sartre, imaginar es una forma de ser
libres.
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